25 años del grandioso Chaos A.D



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En 1993 Sepultura publicó un álbum que se convirtió en una pieza de culto para el metal.

El 19 de octubre de 1993, Sepultura publicó su quinta placa discográfica. Algo que no llamaría la atención si no se tratara de una mezcla de sonidos pesados con ritmos del Brasil y América Latina. Si bien ya se anunciaban estas mezclas desde el mismo Arise (1991), fue con Chaos A.D., en donde se hicieron completamente evidentes.

Pero todo el crédito no se lo debemos dar a Sepultura y sus cuatro jinetes (Max e Igor Cavalera, Andreas Kisser y Paulo Jr.), mucho de ese sonido tuvo que ver con la impronta que el productor Andy Wallace puso en el álbum, quien además persuadió a los integrantes del grupo de empezar a experimentar con sonidos nativos, así se informó en el portal Cosequence Of Sound.

Temas como “Refues/Resist” y “Territory” muestran ese sabor latino propio de la percusión, fusionado con la potencia de las guitarras eléctricas con notas bajas. Particularmente “Territory”, que empieza con un solo de batería mostró, una propuesta exótica para el público latino.

“Fue la primera vez que pusimos una influencia 100 % brasilera en una canción”, aseguró Andreas Kisser (guitarrista) en una entrevista, al hablar del tema acústico “Kaiowas”, una canción que mezcla guitarras clásicas -casi medievales-, con percusión tribal. Se trató de un tributo a los Guaraní-Kaiowá, una tribu que cometió suicidio colectivo como respuesta a la incursión del gobierno brasilero en sus tierras.

En “Chaos A.D.”, sepultura también explora otras influencias sonoras del metal pesado, pero de bandas poco convencionales para el sonido extremo, como fue Helmet o Ministry. De Helmet, particularmente, Sepultura nutrió su sonido del disco “In The Mean Time”, adaptándo la repetición de riffs pegados a la batería, algo evidente en temas como “Territory” y “Amen”.

Igor Cavalera, Andreas Kisser, Paulo Jr, y Max Cavalera en 1993.

Igor Cavalera, Andreas Kisser, Paulo Jr, y Max Cavalera en 1993.

También se evidencia una postura más contestataria y crítrica y en las letras. Así lo dijo Max Cavalera a MTV, unos meses antes del lanzamiento del disco. “Hemos viajado por muchos países, lo que nos ha dado mucha experiencia y conocimiento acerca de muchos temas”. En efecto, el disco habla de política, corrupción, religión y violencia. Ese es el caso de “Manifest”, que trata sobre una masacre en una prisión en Sao Paulo, o de “Biotech Is Godzilla”, que habla de los abusos de la biotecnolgía,

“En el mundo hay paersonas que piensan lo mismo que nosotros. Creo que podríamos vivir en la India o Jamaica y tener letras muy similares”, asguró Cavalera.

Otra característica del disco fue su grabación. Andy Wallace optó por capturar el sonido en cintas (no de forma digital), dando la sensación de que se tratara de un disco en vivo. Alex Newport de Fudge Tunnel, participó dando tonos a las guitarras. Esa colaboración se convirtió después en Nailbomb, uno de los primeros side projects de Max cavalera.

En el momento en el que “Chaos A.D.”, llegó a la audiencia los sonidos alternativos reinaban en la escena, por eso sus propuesta encajó tan bien y logró captar nuevas audiencias para un grupo considerado de metal pesado.

Portada del disco Chaos A.D. (1993)

Portada del disco Chaos A.D. (1993)

Hoy, 25 años después, este disco es un hito del metal y sin duda preparó los cimientos que darían vida a “Roots” tres años después. Sepultura está en la historia por sus fusiones inteligentes y atrevidas. Hoy no son lo que fueron -ni Sepultura ni los proyectos de Max-, pero su legado corto sigue siendo de los más intensos del genero y la escena.